Bajo el mismo nombre se venden dos productos que no tienen casi nada en común. Uno se decide en obra, meses antes de pedir la puerta. El otro se monta en una tarde en un piso habitado.
Desde 495 € por puerta · sin IVA — el precio final depende del acabado, la medida, el tipo de apertura y los herrajes. Cómo se forma el precio
Corredera empotrada, con casoneta. La hoja desaparece dentro del tabique. Es la solución más limpia y la única que no ocupa ni suelo ni pared. Pero la casoneta es una estructura metálica que se monta antes de enyesar. En un piso terminado eso significa tirar el tabique y volver a alicatar o pintar.
Corredera vista, sobre guía. La guía va sobre el hueco y la hoja corre pegada a la pared. Se monta en una vivienda habitada en una tarde y cuesta menos. A cambio, la hoja abierta tapa un trozo de pared: justo donde suele estar el interruptor, el radiador o un cuadro.
Por eso la decisión no se toma en la exposición sino en la obra. Si el tabique ya está levantado, la elección está prácticamente hecha.
La casoneta llega antes que la puerta. La enviamos por separado para que entre mientras el tabique está abierto. Es decir: sobre las correderas se decide meses antes de pedir las hojas.
En ese tabique ya no se taladra. Donde entra la hoja no hay sitio para tacos: ni estantería, ni mueble de cocina, ni televisor. Dígaselo al instalador y al pintor, porque se olvida.
Las instalaciones tienen que rodear. Electricidad, agua y calefacción no pueden pasar por el tramo de tabique que aloja la hoja. Si el proyecto no lo previó, se cambia el proyecto, no la casoneta.
Y una cuarta que se nota al vivirla: las correderas sellan peor que una puerta abatible, en las dos versiones. Para un dormitorio junto al salón conviene saberlo antes.
Tiene sentido en pasillos estrechos, baños pequeños, vestidores y en cualquier paso donde la hoja abatible se coma el metro cuadrado que hace falta para pasar o para abrir un armario.
No lo tiene cuando lo que se busca es aislamiento acústico, ni cuando el hueco da a una pared llena de instalaciones, ni cuando la reforma ya está terminada y lo único que sobra es la idea.
Si la corredera no cabe y la abatible tampoco, queda la plegable: no es elegante, pero a veces es lo único que entra.
La hoja parte de 495 € sin IVA. La casoneta, la guía y los herrajes se presupuestan aparte porque dependen del sistema y de la medida. La empotrada sale más cara que la vista, precisamente por la casoneta.
Técnicamente sí, pero implica tirar el tramo de tabique donde entra la hoja y luego volver a enyesar, alicatar y pintar. En vivienda habitada casi siempre se acaba eligiendo la corredera vista.
Como mínimo el ancho de la hoja más unos centímetros. Y ese tramo de pared tiene que estar libre: sin interruptores, sin radiador y sin el marco de otra puerta.
No en el tramo donde entra la hoja. Allí no hay sitio para tacos ni para pasar instalaciones. Conviene marcarlo en obra para que no aparezca un armario colgado encima meses después.
Peor que una puerta abatible, en las dos versiones, porque no cierran con junta perimetral. Para un dormitorio recomendamos abatible con alma maciza.
Sí, y la enviamos antes que las puertas para que se monte con el tabique abierto. Va acompañada de instrucciones y de las medidas que debe respetar el albañil.
Envíe la relación de huecos o los planos: respondemos con presupuesto por escrito, normalmente en 24 horas laborables, en español, inglés o italiano.